lunes, 12 de septiembre de 2016

Acerca de que el mal de la Ignorancia inunda la Tierra



¿Hacia dónde corréis hombres, ebrios como estáis, habiendo bebido hasta la hez el vino sin mezcla de la doctrina ignorante, vino que ni siquiera podéis soportar, sino que ya váis a vomitar? ¡Salid de la embriaguez, deteneos! Mirad hacia lo alto con los ojos del corazón. Y si no podéis todos, aquellos al menos que puedan. Porque el mal de la ignorancia inunda toda la tierra y corrompe el alma aprisionada en el cuerpo, sin permitirle echar el ancla en los puertos de salvación.

Acerca de que Dios es lo Aparente y lo No Aparente


Él es el Dios demasiado grande para tener un nombre, él es lo inaparente y él es lo muy aparente; el que contempla el Intelecto es también aquél que ven los ojos; él es el incorpóreo, el multiforme, o mejor aún, el omniforme. Nada existe que él no sea también: porque todo lo que es, todo es Él. Y de allí viene que posea todos los nombres puesto que todas las cosas han nacido de este único padre; y de allí viene que no tenga ningún nombre, porque es el padre de todas las cosas.

miércoles, 27 de abril de 2016

Acerca de aquellos que no tienen el Conocimiento y que no han seguido la senda del respeto


De ahí viene que aquellos que no tienen el Conocimiento y que no han seguido la senda del respeto, tienen la audacia de llamar al hombre bello y bueno, el cual no ha visto nunca, ni siquiera en sueños, lo que pueda existir de bueno, sino que desde el comienzo ha sido presa de toda clase de mal, y que ha llegado incluso a tomar al mal por bien, y así hace uso del mal sin saciarse jamás, temiendo ser privado de él y luchando con todas sus fuerzas no sólo para poseerlo, sino incluso para acrecentarlo. Tales cosas son las buenas y bellas, según el juicio de los humanos, Asclepio. Y nosotros no podemos ni escapar de ellas ni odiarlas: pues lo más penoso de todo es que tenemos necesidad de ellas y que vivir sin ellas nos es imposible.

jueves, 3 de marzo de 2016

Acerca de que sólo hay una senda que lleva hacia lo bello


Si tú puedes concebir a Dios, concebirás también lo bello y bueno, lo soberanamente luminoso, lo soberanamente iluminado por Dios; pues esa belleza es incomparable, y esa bondad inimitable, tal como Dios mismo. Por ello, la idea que te haces de Dios, debes hacértela también de lo bello y bueno; pues, desde el momento mismo que ellas son inseparables de Dios, esas cosas son incomunicables a otros vivientes que no sean Dios. Cuando vas en busca de Dios, es también hacia lo bello que vas. Porque no hay más que una sola senda que lleva de aquí hacia lo bello, la veneración acompañada del Conocimiento.

domingo, 28 de febrero de 2016

Acerca de que en el hombre el Bien se mide en comparación con el Mal



En cuanto al hombre, el bien se mide en él por comparación con el mal. Porque el mal que no es demasiado grande, es aquí abajo el bien, y el bien de aquí abajo, es la porción más pequeña del mal. Es imposible pues que el bien aquí abajo esté completamente puro de toda malicia: efectivamente, aquí abajo el Bien es impelido hacia el mal. En efecto, habiéndose convertido en malo ya no sigue siendo bueno; puesto que no lo sigue siendo, necesariamente se transforma en malo. Por lo tanto es sólo en Dios que existe el Bien, o mejor dicho Dios mismo es el Bien. Entre los hombres, Asclepio, no se encuentra del Bien más que el nombre, pero su realidad no se ve en ninguna parte. Es imposible, en efecto. Pues no hay sitio para él en un cuerpo material que está asfixiado por todas partes por el mal, las penas y los sufrimientos, las concupiscencias y las cóleras, las ilusiones y las opiniones insensatas. Y lo peor de todo, Asclepio, es que se confía aquí abajo en cada una de las cosas que acabo de decir como si fuera el mayor bien, cuando todo esto es más bien el mal insuperable. La glotonería causa todos los males, el extravío es aquí abajo la ausencia del Bien.

miércoles, 20 de enero de 2016

Acerca de que donde está el Bien, no hay lugar para ninguna pasión



Puesto que, entre esas pasiones, ninguna pertenece a la Esencia ¿qué le queda entonces, si no es únicamente el Bien? Ya que, de la misma manera que ninguno de los otros atributos puede encontrarse en una esencia así constituida, tampoco en ninguno de los otros seres se encontrará el Bien. En efecto, todos los demás atributos se encuentran en todos los seres, en los pequeños y en los grandes, en cada uno de los seres tomado aisladamente y en ese Viviente mismo, que es más grande que todos y el más poderoso: pues todo lo que es engendrado está lleno de pasiones, ya que la generación misma implica un padecer. Pues allí donde está la tristeza, no hay ningún lugar para el Bien, y donde está el Bien, no hay lugar para ninguna pasión. Allá donde está el día, no hay lugar para la noche, y allá donde está la noche, no hay lugar para el día. Por ello es que el Bien no puede tener sitio en lo que ha venido al ser, sino solamente en lo no engendrado. Sin embargo, como la materia ha recibido en don participación en todos los arquetipos, al mismo tiempo ha recibido participación en el Bien. Es de esta manera que el mundo es bueno: porque él también produce todas las cosas, de modo que atendiendo a su función de producir, es bueno. Pero, por todo lo demás, no es bueno: en efecto, está sujeto al sufrimiento, y es móvil, y productor de seres capaces de sufrir



jueves, 24 de diciembre de 2015

Acerca de la cualidad que sólo pertenece a Dios



Ahora bien, esta cualidad no pertenece a ningún otro sino sólo a Dios. Porque no hay nada que le falte, de modo que ningún deseo de posesión puede volverle malo, y nada hay tampoco entre los seres que él pueda perder y cuya pérdida pueda entristecerle (pues la tristeza es una parte del mal), y nada hay tampoco que sea más fuerte que él y pueda tratarle como enemigo (pues asimismo no liga con su naturaleza sufrir algún agravio), ni nada hay que sea más bello y pueda así inspirarle amor, ni nada que rehúse obedecerle y contra lo cual tenga ocasión de irritarse, ni nada que sea más sabio y pueda despertar sus celos.  

lunes, 9 de noviembre de 2015

Acerca de que el Bien es eternamente Dios mismo



El Bien no está en nada, Asclepio, sino sólo en Dios, o mejor aún el Bien es eternamente Dios mismo. Siendo así, el Bien debe ser la Esencia de donde procede todo movimiento y toda generación (no existe ningún ser desprovisto de ella), y que posee, enteramente concentrada sobre ella misma, una energía a la que mantiene en reposo, sin deficiencia y sin exceso, plenamente colmada, proveedora soberana en el origen de todas las cosas. Entonces, cuando digo que lo que todo provee es bueno, entiendo que es absoluta y eternamente bueno

martes, 3 de marzo de 2015

Acerca de que Dios es Todo, y nada más que Él existe

¿Cuándo te cantaría? Porque no puede concebirse estación ni tiempo que te conciernan. ¿Y por qué te cantaría? ¿Por las cosas que has creado o por aquéllas que no has creado? ¿Por las que has hecho aparecer o por las que has ocultado? ¿Y en razón de qué te cantaría? ¿Como perteneciéndome a mí mismo? ¿Como teniendo algo propio? ¿Como siendo otro que tú? Porque tú eres todo lo que soy, tú eres todo lo que hago, tú eres todo lo que digo. Porque tú eres todo, y no existe nada más que tú: incluso aquello que no existe, tú también lo eres. Tú eres todo lo que ha venido al ser y todo lo que no ha venido al ser, eres pensamiento, en tanto que pensante, Padre, porque modelas el universo, Dios, en tanto que energía en acto, bueno, porque creas todas las cosas.

sábado, 28 de febrero de 2015

Acerca de que Todo es en Dios, Todo viene de Él

¿Quién, pues, podría ensalzarte, hablando de ti o dirigiéndose a ti? ¿A dónde volver mi mirada cuando quiero alabarte? ¿A lo alto? ¿Abajo? ¿Hacia dentro? ¿Afuera? Ninguna vía, ningún lugar en tu entorno, ni absolutamente ningún ser: todo es en ti, todo viene de ti. Tú das todo y no recibes nada: pues tu tienes todas las cosas, y no hay nada que tú no poseas.  

viernes, 9 de enero de 2015

Acerca de que Dios es lo Aparente y lo No Aparente


Él es el Dios demasiado grande para tener un nombre, él es lo inaparente y él es lo muy aparente; el que contempla el Intelecto es también aquél que ven los ojos; él es el incorpóreo, el multiforme, o mejor aún, el omniforme. Nada existe que él no sea también: porque todo lo que es, todo es Él. Y de allí viene que posea todos los nombres puesto que todas las cosas han nacido de este único padre; y de allí viene que no tenga ningún nombre, porque es el padre de todas las cosas.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Acerca de que Dios es las cosas que Son y las que No Son




E incluso, si me fuerzas a decir algo aún más osado, su esencia propia es alumbrar y producir todas las cosas; y, del mismo modo que sin productor nada puede venir a ser, así Dios no puede existir siempre, si no crea constantemente todas las cosas, en el cielo, en el aire, sobre la tierra, en el abismo, en toda región del universo, en el todo del Todo, en el ser y en la nada. Porque, en el universo entero, nada existe que no sea él mismo. Él es a la vez las cosas que son y las que no son. Porque las cosas que son, él las ha hecho aparecer, y las que no son, las contiene en sí mismo 

domingo, 5 de octubre de 2014

Acerca de que No Hay Que Separar las Obras Creadas de su Creador


Nadie presume que una estatua o una pintura pueda haber sido hecha sin escultor o sin pintor, ¿y esta creación habría venido a ser sin Creador? ¡qué colmo de ceguera! ¡qué colmo de impiedad! ¡qué colmo de irreflexión! Nunca vayas a separar, Tat, hijo mío, las obras creadas de su Creador. O más bien, él es aún más grande que lo que implica el nombre Dios: tal es la grandeza del Padre de todas las cosas; porque, en verdad, él es el único en ser padre y es esto mismo lo que constituye su función propia, el ser padre. 

viernes, 19 de septiembre de 2014

Acerca de Todas las Obras de Arte Reunidas en la Figura del Hombre



Ve, ¡cuántas técnicas diferentes aplicadas a la misma materia, cuántas obras de arte reunidas en una sola figura, y todas admirablemente bellas, todas exactamente medidas, todas diversas unas de otras! ¿Quién ha creado pues todas esas cosas? ¿Qué madre, qué padre, sino el Dios invisible que, por su propia voluntad, todo lo ha fabricado?

Acerca de Todas las Obras de Arte Reunidas en la Figura del Hombre



Ve, ¡cuántas técnicas diferentes aplicadas a la misma materia, cuántas obras de arte reunidas en una sola figura, y todas admirablemente bellas, todas exactamente medidas, todas diversas unas de otras! ¿Quién ha creado pues todas esas cosas? ¿Qué madre, qué padre, sino el Dios invisible que, por su propia voluntad, todo lo ha fabricado?

miércoles, 20 de agosto de 2014

Acerca de Quién Diseño al Hombre

¿Quién ha trazado los círculos de los ojos? ¿Quién ha horadado los agujeros de la nariz y los oídos? ¿Quién ha hecho la abertura de la boca? ¿Quién ha tensado los músculos y los ha ligado? ¿Quién ha conducido los canales de las venas? ¿Quién ha solidificado los huesos? ¿Quién ha recubierto toda la carne de piel? ¿Quién ha separado los dedos? ¿Quién ha agrandado la planta de los pies? ¿Quién ha abierto los conductos? ¿Quién ha extendido el bazo? ¿Quién ha modelado el corazón en forma de pirámide? ¿Quién ha cosido juntos los nervios? ¿Quién ha ensanchado el hígado? ¿Quién ha ahuecado las cavidades del pulmón? ¿Quién ha construido el amplio receptáculo del bajo vientre? ¿Quién ha hecho las partes nobles para que sean bien evidentes y ha cubierto las vergonzosas?

viernes, 4 de julio de 2014

Acerca de la Divina Obra que es el hombre.


Si quieres contemplar a Dios también a través de los seres mortales, de los que viven sobre la tierra y de los que viven en el abismo, considera, hijo mío, cómo es formado el hombre en el vientre materno, examina con atención la técnica de esta producción y aprende a conocer quién es aquel que moldea esta bella, esta divina imagen que es el hombre.



lunes, 30 de junio de 2014

¡Quiera el cielo que te fuera dado tener alas!

 
¡Quiera el cielo que te fuera dado tener alas y elevarte al aire, y allí, situado en el medio de la tierra y del cielo, ver la masa sólida de la tierra, las olas extensas del mar, el correr de los ríos, los movimientos libres del aire, la penetración del fuego, la carrera de los astros, la rapidez del cielo, su rotación alrededor de los mismos puntos! ¡Qué visión tan bienaventurada, hijo, cuando se contemplan en un solo momento todas estas maravillas, lo inmóvil puesto en movimiento, lo inaparente volviéndose aparente a través de las obras que genera! Tal es el orden del universo y tal la hermosa armonía de ese orden.  
 
 

jueves, 26 de junio de 2014

Acerca de que ni la ausencia carece de señor

 He aquí la Osa, que gira alrededor de sí misma, arrastrando en su revolución al cielo entero: ¿quién es el que posee ese instrumento? ¿Quién es el que ha encerrado el mar en sus límites? ¿Quién el que ha asentado la tierra sobre su fundamento? Pues existe alguien, Tat, que es el creador y señor de todas esas cosas. No podría ser, en efecto, que ni el lugar ni el número ni la medida fueran cumplidos con regularidad si no existiese alguien que los ha creado. Todo buen orden supone en efecto un creador, sólo la ausencia de lugar y medida no lo supone. Pero aun esta ausencia no carece de señor, hijo mío. En efecto, si lo desordenado es deficiente, no por ello obedece menos al señor que todavía no ha impuesto el orden en la ausencia de lugar y armonía.  

sábado, 3 de agosto de 2013

Acerca de quién mantiene el sol, la luna y todo el orden de los astros


Así pues si quieres ver a Dios, considera el sol, considera el curso de la luna, considera el orden de los astros. ¿Quién es el que lo mantiene así? Todo orden en efecto supone una delimitación en cuanto al número y al lugar. El sol, dios supremo entre los dioses del cielo, a quien todos los dioses celestes ceden el paso como a su rey y soberano, sí, el sol con su inmenso tamaño, él que es más grande que la tierra y el mar, soporta tener por encima de sí, cumpliendo su revolución, astros más pequeños que él mismo. ¿A quién reverencia o a quién teme, hijo mío? ¿Todos esos astros que están en el cielo no cumplen, cada uno por su lado, un curso semejante o equivalente? ¿Quién ha determinado para cada uno de ellos el modo y la amplitud de su carrera?