martes, 6 de noviembre de 2007

I De cómo Hermes revela la Enseñanza


I Un día que había comenzado a meditar sobre los seres, y que mi pensamiento volaba en las alturas mientras mis sentidos corporales estaban atados como les ocurre a aquellos a los que vence un pesado sueño traído por exceso de alimento o por una gran fatiga del cuerpo, me pareció que ante mí se aparecía un ser inmenso, más allá de cualquier medida definible que, llamándome por mi nombre, me dijo:
¿Qué es lo que quieres oír y ver, y aprender y conocer por el entendimiento?
II ¿Quién eres?, le pregunté.
Yo soy Poimandrés, respondió, el Noûs de la Soberaneidad Absoluta. Sé lo que quieres y estoy contigo dondequiera.
III Y yo dije:
Quiero ser instruido sobre los seres, comprender su naturaleza, conocer a Dios. ¡Cómo deseo saber!, dije. A su vez, me respondió:
Guarda bien en tu mente todo lo que quieres aprender y yo te enseñaré.