
-Refrena tu lengua, Asclepio. Absolutamente ninguno de los seres que son está vacío, en razón misma de su realidad: pues el ser que es no podría ser un ser que es si no estuviera lleno de realidad: ahora bien, lo que es real no puede nunca devenir vacío.
- Pero ¿no hay pues algunos objetos vacíos, Trismegisto, como una jarra, un frasco, un barril y todos los demás objetos parecidos?
- ¡Qué inmenso error, Asclepio, considerar vacío a lo que está más bien absolutamente completo y lleno!